Poesía y Teatro - Teresa Domingo Català
IRIS DE SOMBRAS
 
 
SILENCIO
 
 
La noche calla.
No hay besos ahí fuera,
no hay lágrimas.
 
La noche calla
porque ya se dijeron
todas las palabras.
 
Por eso el silencio
no es blanco ni azul.
Es negro, muy negro.
 
Y es bello porque no hay risas,
no hay besos ni lágrimas,
ni palabras.
 
 
Cuadernios de la Perra Gorda (2003)
 
 
MAJAR LAS ROSAS
 
 
 
LOS OJOS
 
Tus ojos son un arco de matices,
afluentes de los míos, tus miradas.
 
¿Son mis ojos afluentes de los tuyos?
 
Tus ojos son espejos sin cristales,
ricos en hondura, sensitivos,
ríos colmados de agua y grito.
 
¿Serán mis ojos afluentes de tus ríos?
 
 
 
Editorial Omicron 2008
 
LA NIEVE, LOS ÁNGELES
 
 
 
 
 
Atraviesas el cierzo y la desdicha
de un ulular hambriento y desangrado
que emerge al despuntar la madrugada.
 
Amanecen los pechos florecidos
por el ámbar, la luz de las farolas,
que reflejan los cuencos y canastos.
 
Están vacíos, cual daga sin sangre,
mordidos por dolor en sus extremos,
cuadrados por el ángel de la furia.
 
Todo es cálido alrededor del caos,
un fuego castrador y permanente,
un verano, con dientes por destino.
 
Dónde estará la nieve salvadora,
el frío baile de los tallos vírgenes
el trovador alivio del invierno.
 
 
Portaldepoesia.com, 2005
 
 
 
UN AMOR QUE PALPITA SOLITARIO
 
 
 
 
 
EN LA MADRUGADA
 
 
¿Comprenderás el nudo de las noches,
el latido brutal de mi extrañeza?
Como una lagartija escondo el aire
que ilumina las brasas, y las arde.
 
Yo soy tierra mezclada con el agua,
vivo en pozos profundos con enigmas,
y un sollozo prendido de unas alas
que remontan el vuelo con cansancio.
 
Tan largo como el fluir de los cabellos
es el corazón que el remanso sueña
en una madrugada limpia y pura.
 
Como un cristal recortarás mis puños
en la lucha del lino enredadera.
Es amar y morir, morir amando.
 
 
Editorial Torremozas, 2006
 
COMPASIÓN EN EL TIEMPO DE LOS LOCOS
 
 
 
 
Es príncipe de rosas y de musgos,
acuarela entrevista entre rumores,
con los ojos fijados en princesas
que sólo ven sus ojos, las carátulas.
 
Se asea con primor y desconsuelo,
nunca nadie planea visitarlo,
se pierde entre palacios y castillos
que agitan las paredes de hospital.
 
Resuena el carillón de los tejados
como una profecía libertaria,
y el hombre de las rosas es Bakunin.
 
Y mira en las paredes de su cuarto,
y desenrosca todas las bombillas
para conspirar solamente a oscuras.
 
 
Editorial Omicron, 2007
 
 
 
RESEÑA
 
(Sobre Comapasión en el tiempo de los locos)
 
 
Yo solía decir en mis clases de literatura que la poesía no se lee como una novela, que el libro de poesía debe dejarse sobre la mesa de noche y debe abrirse en la mitad o en cualquier lugar, al azar; leer entonces el poema que cae sobre la mano derecha, o sobre la izquierda, qué más da. Y luego cambiar a una página non o una par. Así se logrará apresar de manera más efectiva, contundente, locuaz, el sortilegio.
Siguiendo entonces mis propios preceptos, abrí el libro Compasión en el tiempo de locos y leí el poema que quedaba del lado izquierdo, llamado “Mal” y quedé atrapada como la libélula que Teresa hizo enloquecer.
Los poemas de Teresa son como si ese muro locuaz estuviese encerrado en cada uno. Sus poemas escinden al lector, lo devoran, lo aniquilan y a la vez lo embellecen.
Luego me encontré “Los páramos”, con caimanes apostados a los lados de los postes y me subyugó el caos y el transitar de los páramos.
Acompasados, los sonetos de Teresa vibran impregnados en imágenes a veces tiernas y dulces, otras, fieras y salvajes. “La sangre del monstruo” interrumpe el estilo de ritmo y métrica y se asienta en aliteraciones continuadas, vagas, siniestras, envueltas en dolor y llanto. Hay un gran dolor, dolor de muerte, de temor, de sangre. El lector trepida ante el espanto.
Y abrumadoramente se da paso a los siguientes versos encadenados en sonetos y formas libres, pasmosos poemas cuyas metáforas forman epítetos y sombras.
Así, la brevedad de “A casa” nos confunde e invade: “Suda en seco / en suma / en península…”.
Gran dolor y verdad contenidos en suaves formas que Teresa nos despliega. Casacas de guerra, llanto, caminos que destilan angustia. Sin embargo, en la poesía de Teresa hay algo más que tristezas, hay un gran amor que rodea y bordea, que enmarca con gran sutileza la estampida de notas: “Sé clavel, danza en alud, un cerco / de mulas y caballos / sé potro en ristre / sé fusil, / sé cadáver devorado por mil faunos”. Existe un firme concepto estético que exige al lector a depurar las letras con filtro incesante cada poema y cada verso.
Los sonidos caen ligeros, ríos que fluyen en su agua musical, campanas que redoblan. Los entornos son éxtasis y viajes, luces, sombras, mas el ingenio brota intermitente.
Y al final: la muerte, a la muerte le dedica el poema más hondo y sincero, el más apasionado: “…y húmeda por los poros de la lluvia / me robaré a mí misma de tus garfios”.
 
 
Susana Arroyo Furphy, escritora e investigadora.
 
 
 
 
EL GRAVITAR DEL AGUA
 
 
 
 
EL CEMENTERIO
 
 
De pie,
los cipreses se alegran por los muertos,
seducen la madera de los pinos
con guiños de sus copas revestidas
y una actitud severa, suplicante.
 
Preparan su estrategia, su doctrina,
se acercan a los vuelos migratorios,
con su aletear de hojas y de ramas,
sus excrementos secos y dolientes.
 
Amanecía en el charco del recuerdo,
amanecía en el campo santo de la nada,
como un alfiler que arde,
como un hierro forjado por Hefesto,
y era la nada una materia,
y eran los muertos unos nombres
sin dirección, sin apellidos,
sólo cruces, sólo albas, sólo cinco soles,
sólo un amanecer fagocitado
por los cipreses que,
de pie,
devoran sus entrañas.
 
 
Editorial Diedycul, 2007
 
LUZBEL DE PENUMBRA 
 
 
Ámame pero en silencio.
 
Quemarás mis huellas que serán ámbar,
y, por la noche, perseguiré mi rastro de ceniza.
 
¿Dónde buscar el principio de la hoguera?
¿De que hablarán las llamas entre sí?
 
Seré yo misma fuego que combate en los pantanos,
un ardor de metal hirviendo en los umbrales de la intimidad.
 
Bésame pero en las uñas.
 
Temblará la piel en mi deseo oscurecido
con un estertor de fiera arraigada en tu lecho.
 
Me cubrirás con la maleza y el furor
de aquel que miente para salvar su alma.
 
Serás la espuma de mi cuerpo umbrío
y, a mi lado, vencerás a las tinieblas.
 
 
En proceso
 
LA PRIMERA PIEL
 
 
 
La brasa se apaga
y queda, tan sólo,
el murmullo del aire
que vivió en la llama.
 
 
Inédito
 
LAS FLORES
 
 
Esos ríos oscuros me acompañan,
reflejan las estrellas que dormitan,
tan solas en el cielo y delimitan
los espacios de luz que las extrañan.
 
Calavera que late con los huesos
ensangrentados de un tambor constante,
borra el beso, la huella del amante
la llaga que se abre en los abscesos.
 
La carne se devora como muerta
pudriéndose en la mierda más feroz,
partidaria del pus y del veneno.
 
El rayo cruza el agua y la despierta,
conculcando el destino más atroz
del ojo que suspira por lo obsceno.
 
Inédito
 
LA MUERTE DE LA LUNA
 
 
Es tan blanca la sangre de la luna
que mis uñas, de amor, se han marchitado,
esquirlas de un cadáver mutilado
que se corrompe al viento que lo acuna.
 
Es tan blanca la sangre de la cuna
que riega el resplandor de lo escarlata,
y el jazmín es la fruta que desata
la blanca, blanca sangre de la luna.
 
Sumisa, la corteza se derrite
y transfigura arroyos con la sombra;
es lluvia su rubor y su latido.
 
La sangre de la luna se repite,
su blancura es la luz con que me asombra
la más pura carencia de sentido.
 
 
Inédito
 
ESMERALDA
 
 
Desnuda me dejaste,
deslizada hacia lo oscuro,
como agua,
como trino en la emboscada
con que me até las manos.
 
Inédito
 
 
LA FOSA DE COBRE
 
 
 
 
 
El mar aquieta velas a la sombra del mástil,
el mar aquieta sombras en la vela del mástil,
en la vela del mar el mástil y las sombras.
 
Sereno el mar en sombras en la noche cerrada,
encerrada la noche brilla la plata mar,
encerrada la plata brilla la noche mar.
 
Jazmín que entreabre hojas pétalos de marfil,
rosa que entreabre hojas pétalos de rubí,
clavel que entreabre hojas pétalos de coral.
 
Pétalos se derraman desertizan el fuego,
el coral se derrama desertiza claveles,
el jazmín se derrama desertiza marfiles.
 
Tú vienes con el ramo y con tus manos blancas,
negro de madrugada nocturno y alevoso,
y me miras en ciernes y con tus manos blancas.
 
Me miras y no ves el negro de tus ojos,
el verde de mis ojos las llamas de tus ojos,
el iris de tus ojos pupilas irisadas.
 
Luna mengua en tus manos luna mengua en las mías,
mis dedos de crisol son agua y desvanecen
la luna de tus manos y el iris de las mías.
 
Los jardines se incendian en un pulso de abril,
y vaga la doncella y busca la acrobacia
mas las princesas mueren con el himen intacto.
 
Y nieva en los castillos los copitos en llamas,
esa nieve flamígera que asusta las montañas
y se convierte en río río lleno de ámbar.
 
La corriente se escapa resucita en jardín,
esmeralda de fuego que visita la piedra,
en el arduo penar del incendio del árbol.
 
Cariátide de hielo sombra gris plateada
amante de una obscena y sin embargo blancura
que deslíe sus naves cuando hierven las nubes.
 
Y con todo es el mar y la sombra en que vive,
y el mástil que despunta con el viento en las velas,
y la noche serena que reluce en la plata.
 
 
Inédito
 
 
POEMAS EXPERIMENTALES
 
 
Llagas
Hagas
Gas
As.
S
 
 
 
 
Caminó en diez esferas,
diez círculos, diez ceros,
encontró el uno y devino diez
y se colgó en la pared
con la nota máxima.
 
Inédito
 
BREVES
 
 
El alabastro contiene
la ternura.
 
Inédito
 
 
FRAGMENTOS
 
 
 
 
Prendí la pira y la hoguera
para quemar mis temores,
ausente de resquemores
con la bondad del que espera.
Me metí en la madriguera
me convertí en una lágrima,
sabiendo que siendo lágrima
volveré derecha al mar,
y siendo espuma de bar,
una cerveza con lágrima.
 
 
POESÍA SATÍRICA
 
 
LOLILOQUIOS
 
 
 
 
Una vez una chica en un parque
buscaba un rinconcillo de soledad
para ver las ardillas.
 
Un chico se acercó y le dijo:
¡qué bellos tienes los pies!
¿Qué número calzas?
 
Ella perseguía con los ojos
a los frágiles seres de los árboles,
a las dulces elfas de bello saltar
y le dijo: el cuarenta.
 
Él se emocionó y le pidió
tocarle los pies:
Por favor, soy zapatero
y cuando me cierran la tienda
me da el mono y el stress.
 
Ella mirando ardillas
un pie le dejó tocar
y mientras los bichos volaban
él no dejaba de suspirar.
 
Entonces llegó un guarda
y al ver la situación
quiso detenerle
por intento de violación.
 
Y ella le dijo:
¿No ve que soy Cenicienta
y mi zapato es de charol
porque en la actualidad
no los hacen de cristal?
 
El guarda pensó
avisar a los loqueros
pero después decidió
dejarlos a los dos
con sus cuentos patateros.
 
Y ella con sus ardillas
y él con sus pies
llegaron a la conclusión
de que la manera mejor
de concluir esta historia
era casarse en una noria
con una ceremonia
celebrada por un clown.
 
Y cómo con tanta carne
animal y personal
se volvieron vegetarianos
en lugar de comer perdices
se conformaron con espárragos.
 
 
Silva Editorial, 2004
 
SONETILANDIA
 
 
 
POETA BARROQUILLO
 
 
Amante y hacedor de oscuridades
con recital de cura y de mortaja,
enanito con plumas y con faja,
que ostenta casi todas las verdades.
 
Te vaticino muchas soledades
cuando miro en el fondo de la caja,
y en tu horóscopo veo una gran raja
que cubre por entero tus mitades.
 
Una es un poeta pretendido,
filólogo de cubas y litronas,
porreta, basurero y malnacido.
 
Y la otra un literato bizantino,
recubierto de coles y fregonas,
tan tieso como el último porcino.
 
 
 
PUTA AL PAREDÓN
 
 
Eres tan zorra que te van los nabos
recientes, recogidos de la huerta,
y no te importa abrirle la compuerta
a colillas, pililas y sus rabos.
 
Como puta quedaste en los octavos,
y esta aseveración es casi cierta,
pues la semifinal quedó desierta
de putillas vendidas a tres chavos.
 
Por mil penes perdió la compostura,
después se le cayó la dentadura,
para mamar mejor no tener dientes.
 
Se tomó un carajillo de impotentes,
las manos ocupadas con las pajas,
y su culo oxidado en las rebajas.
 
 
Inédito
 
 
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